Reportaje

826 Valencia, Misioneros de las letras

1440250430_e4e22104a2826 Valencia es una comunidad de voluntarios cuya labor consiste en impartir enseñanzas sobre todo aquello que tiene forma escrita a niños y jóvenes. Pertenece a 826 National, una familia de siete organizaciones sin ánimo de lucro comprometida a ayudar también a los profesores en sus escuelas con la motivación de sus alumnos. Ha generado numerosas publicaciones de libros, cuentos, periódicos y todo tipo de relatos desde que fuera fundada en 2002 por Dave Eggers y Nínive Calegari. Su éxito reside en la enorme motivación del equipo de tutores para despertar el talento de los jóvenes discípulos.

La imagen de 826 Valencia no reside en un edificio de aspecto alcatracense como cabría esperar de un centro educativo de alto rendimiento. En realidad el concepto que pretende transmitir este proyecto adquiere mayor significado cuando sale al exterior a través de los Field Trips o en cualquiera de las diferentes actividades que organizan habitualmente. Su sede central podría considerarse The Pirate Store de San Francisco situada en Valencia Street (de ahí su nombre). Su escaparate, de modestas dimensiones, es misterioso y su fachada exterior recuerda más a una tienda de antigüedades en la que se podría esperar encontrarse, por ejemplo, una muñeca de porcelana. En su interior, la familia de 826 Valencia está compuesta por un equipo de tutores cualificados que son los encargados de dar el apoyo a los jóvenes estudiantes (entre 6 y 18 años) en su formación como escritores. Según Friedrich Nietzsche “un buen escritor posee no sólo su inteligencia, sino también la de sus amigos”, un buen resumen para entender una filosofía que se transmite a través de un método personalizado por el cual los tutores prestan sus conocimientos para desarrollar las habilidades escritoras de los alumnos.

“Querido presidente Obama: Tenemos un consejo para ti: cuida de los inmigrantes que no cometen crímenes porque no son culpables de ser inmigrantes. Además, ellos tienen que hacer un gran esfuerzo para permanecer en este país porque nuestra economía no está bien, por eso estaríamos muy agradecidas si pudieses ayudar a que mejore nuestra economía. También queremos que pare la guerra en Irak porque se están volviendo muy pobres. ¿Por qué estamos luchando en Irak? ¿Y por qué estamos involucrados en cada guerra que sucede?” A pesar de su corta edad, Giselle Perez y Jennifer Muñoz, de 11 y 12 años respectivamente, poseen una mente inocente y bondadosa que les haces crecerse hasta el punto de convertirse en consejeras del presidente norteamericano. Su carta forma parte de un blog en Internet donde alumnos como Giselle y Jennifer extienden sus inquietudes al líder de los Estados Unidos gracias a 826 Valencia. Otros, como Giuseppe Pacheco de 7 años, elevan la figura del presidente al nivel de Santa Claus: “Querido Señor Obama: Desearía que me diera dinero para comprarme una Nintendo DS y un juego DS. Señor Obama, ¿es usted rico? No derribe más árboles porque ya tengo muchos deberes. Sé que puede ser mejor presidente que el presidente Bush.”

El proyecto funciona como una ONG para desarrollar las habilidades literarias de los jóvenes escritores. De esta manera, si un profesor de cualquier escuela considera que sus alumnos necesitan más ayuda para escribir acerca de un determinado tema, éste no tendrá más que pedir colaboración a 826 Valencia. La organización mandará por su parte, a modo de misioneros, un equipo de tutores que visitarán la clase prestando asistencia individual a los alumnos. Así ganan todos; “Eran geniales. Fue un auténtico regalo para los estudiantes, y también para mí, ver tantas personas tan motivadas y con tanto talento trabajando con niños en un día muy humano y maravilloso”, así de impresionado quedó Bronwyn O’Malley, profesora de la escuela primaria de Guadalupe tras recibir la visita en su clase de cuarto grado de los tutores misioneros. La labor del equipo de tutores consiste en despertar el interés de los jóvenes por la escritura y asesorarlos a la hora de expresar sus ideas para que puedan plasmarlas textualmente. Parte del trabajo específico se centra en las áreas de escritura creativa y expositiva. La práctica habitual de ejercicios escritos permite desarrollar las habilidades literarias de forma que se consigue fomentar una serie de cualidades fundamentales para el éxito en el futuro.

Las genialidades de estos maestros de la lingüística permiten convertir a sus pupilos en autores reales de una publicación impresa en el transcurso de una mañana. “Pasamos un rato maravilloso escribiendo nuestro libro, The Pirate Max Hook, y no podríamos haberlo logrado sin su ayuda. George condujo el debate como un experto, mientras que Rachel convirtió nuestros pensamientos en un elocuente discurso. Yakira plasmó nuestros ideales de vida a través de sus habilidades como dibujante, y después Jory y sus amigos las reunieron todas juntas. Fue una gran mañana”, agradece Adam Boettcher a los tutores de 826 tras realizar una excursión al taller de escritura.

Se trata de una de las actividades más populares en la que alumnos y tutores colaboran conjuntamente para crear un cuento ilustrado. El proceso editorial comienza con la elección y desarrollo de los caracteres personales. Un debate moderado de todo el grupo va construyendo el argumento de la historia y trazando la línea narrativa. Los alumnos pueden realizar las correcciones que ellos consideren necesarias ya que van siguiendo el progreso de la historia a través de una proyección en la pared transcrita por un voluntario. Es un cuento interactivo. Sus jóvenes autores se encargan de decidir lo que va a ocurrir a la vez que visionan el resultado. Al mismo tiempo, otro voluntario se encarga de ilustrar las páginas que van siendo terminadas en la habitación de producción. De esta manera, una vez que la clase termina la historia, también finaliza su edición. En el último paso, cada estudiante añade su foto a la contraportada de su versión (cada alumno posee una copia) cuyo resultado es un cuento personalizado.

Ese fugaz proceso otorga a las mancebas mentes el aprendizaje de cómo colaborar y como trabajar en equipo, la edición propia, el proceso de crear un libro y los elementos necesarios en la narración de una historia. La profesora Jess Tedesco también disfrutó de esta experiencia después de llevar a su clase de tercer curso: “Este es mi nuevo destino favorito para ir de excursión. No solamente porque es gratis, sino también porque los niños aprenden, se divierten y vuelven con su propio libro”. Y su deseo es el de volver muy a menudo, “¿cuántas veces podemos venir durante el año?” Las excursiones, en las que han participado escuelas de todo el país, son jornadas de convivencia para todos los participantes. Es como un juego en el que lo importante para ganar es participar. El resultado final es que se realiza un ejercicio mental y se consigue crear una serie de pautas que son fundamentales a la hora de elaborar un texto. En realidad es una idea infinitamente más efectiva que la de proponer al alumno el estudio teórico, una tarea muy desagradable para ellos. Al fin y al cabo son lecciones recreativas.

Como consecuencia de reunir a un grupo tan motivado y de tanto talento se consiguen grandes resultados. El equipo de 826 sabe con certeza que la manera más efectiva de sacar el mejor rendimiento de sus alumnos es fomentar el trabajo práctico. Así se despierta el interés por la escritura, un campo generalmente rechazado al tratarse de un asunto escolar. La ambición que propone 826 Valencia para sus pupilos es enorme y no pone límites a su proyección. Entre tanta diversidad, existe una parte destinada a profundizar en el mundo del espectáculo. Si como dijo William Shakespeare “el amor de los jóvenes no está en el corazón sino en los ojos” se hará más productivo transformar en imágenes lo que piensan. Es lo que hicieron el propio Shakespeare en sus teatros o incluso Woody Allen con sus guiones, entre otros. Y el método de editar cuentos personalizados sirve con pequeñas variaciones, para crear un auténtico storyboard, en otra de las variantes que propone en su taller el equipo de 826 Valencia.

Gran parte del aprendizaje se consigue por medio de la imitación. Para ello el programa de 826 les da la oportunidad de imitar a través de un buen camino: Autores reconocidos acceden a un encuentro donde responden a las preguntas de los estudiantes. Para este caso tendrán que pasar previamente por la parte teórica y estudiarse la trayectoria del autor. A la ya universitaria Jennifer Yu el encuentro le despertó una gran inquietud por ser escritor: “Todavía espero seguir adelante con mi ambiciosa compilación de una variedad de mi propia escritura creativa y montaje de piezas de un libro. Tal vez pueda convertirme en alguien como Julie Orringer a quien había conocido durante una excursión a 826 Valencia durante mi último año. Su colección de cuentos cortos fue exquisita. No obstante, quisiera ser autor de un libro, incluso si fuese el único en todo el mundo en poseerlo. No sería algo así como sacar un libro del estante de casa y decir: ‘Sí, eso es mío. Escribí eso’. Quizás es un poco extremado pensar que nunca nadie leerá mi libro. Al menos forzaré a mis padres a que lo hagan. Sería, sin duda, un verdadero logro en mi vida y algo para lo que he necesitado buscar ayuda y apoyo con el fin de lograr este sueño.”

Los tutores se muestran humildes cuando reciben peticiones de profesores sobre temas  de los que no disponen experiencia y se ven obligados a buscar soluciones alternativas. Sin embargo, su actitud intensiva aumenta en aquellos campos a los que alcanzan sus conocimientos. El periodismo es uno de ellos, y su grupo de profesionales en este tema ofrece conceptos básicos sobre esta profesión: ética periodística, titulares, el triángulo invertido, entradillas…

Para los alumnos de 826, el equipo que les asesora es como una familia. Les inspiran tanta confianza que son capaces de contar todas sus aventuras o inquietudes en el Diario Escolar. “La última vez que te escribí, lo hice para transmitirte un deseo. Desee poder presentir un futuro mejor, algo  que había perseguido con impaciencia desde mi llegada a los Estados Unidos. La última vez que te escribí, lo hice como candidata a una beca. Aunque yo tenía dudas, creía que merecía la pena intentarlo y que no podía empeorar de donde estaba. Afortunadamente, fui elegida y mi visión podrá continuar”. Así comienza Cheap books, Home Meals, and the Value of Queso Fresco, el diario escolar de la joven universitaria Brianda Castro. Su relato narra su experiencia personal (como cabría esperar en la intimidad de cualquier diario) de cómo ha vivido el cambio en su aventura universitaria. Y finaliza: “La universidad fue un gran reto para mí. Había ocasiones en la que los obstáculos parecían demasiado grandes y quería darme por vencida. No habría sido posible mi asistencia a la universidad sin la ayuda de todas las organizaciones, como la de 826 Valencia, que creyeron en mí e invirtieron en mi futuro. Gracias por el apoyo y por sembrar la semilla de la esperanza que me permitió conseguir este cambio”.

Cercanos y solidarios. Esa es la imagen que pretenden proyectar desde la organización. El diario escolar permite conocer como se van desarrollando sus cualidades literarias tras finalizar su paso por los talleres de 826, a la vez que cuentan todo lo que les sucede en su vida personal. Además, se comprueba las evoluciones de los alumnos que, agradecidos a sus tutores, prosiguen con su aprendizaje a un nivel más elevado. Se trata de un ejercicio práctico en el que ambas partes reciben algo positivo; los alumnos realizan una nueva prueba escrita y los tutores comprueban las evoluciones de éstos en su nueva etapa.

En su primer año en la universidad de St. Mary, Mónica Sánchez fue la ganadora de la beca de autores jóvenes, desde donde escribió Distincly Californian. “Entre los estudiantes de este campus existe un consenso tácito, por el que el lenguaje de toda la escuela debe ser el Claramente Californiano (un nombre poco apropiado para cualquier persona que resida en el estado al norte de Los Ángeles). Esto implica hablar haciendo poco uso de la lengua. Las palabras en pocas ocasiones se forman en la parte posterior de la boca, y parte superior de la garganta. La enunciación se evita deliberadamente. Deliberadamente.
¿Es esta edad adecuada? No, a los 18 años tengo el promedio de edad de los estudiantes, todavía puedo darle a mi lengua la mayor de sus posibilidades (sin que suponga un lujo para mí).
Es lo más apropiado de la región. Una lamentable estadística, (¿puede una estadística ser una estadística que no sea una estadística? Yo creo que sí), que se derivan de que casi la totalidad de mis compañeros provienen del sur de California. Llegaron con chancletas, revoltosos peinados blanqueados por el sol y, lo que más destaca, descuidando su lenguaje”.

El diario escolar también permite a los alumnos, como se ha podido comprobar en el caso de Mónica, la posibilidad de relatar sus opiniones personales a modo de confesiones. Ellos cuentan lo que más les llama la atención de su nueva etapa, que suelen ser aspectos físicos o del comportamiento relativo a otras regiones. Y además valoran las diferencias culturales existentes con los nuevos compañeros. Esto es muy útil para ellos porque pueden desahogarse de sus preocupaciones y les hace sentirse comprendidos. Al fin y al cabo funciona como si de una familia se tratase en la que los alumnos de 826 haciendo el papel de hijos cuentan como les va en su aventura universitaria a sus tutores, encarnando el papel de padres, en este caso, educadores del mundo literario.

“¿Qué debería elegir amor o lo que tengo con seguridad? ¿Una educación, mi familia o el amor de mi vida?”, se pregunta Jennifer Yu en Love vs. Safety. Es una decisión que deben tomar con gran frecuencia los jóvenes estadounidenses a la hora de dar el paso universitario. Su profunda reflexión muestra una enorme sensatez. Y finaliza, “He llegado a la conclusión después de mucho pensarlo, incluso antes de este evento, que no es justo tener que elegir a una edad tan joven. Sin embargo, muchas personas deben tomar esta decisión diariamente. Por lo tanto, sólo quiero decir para que todos me puedan oír que: Me siento tan afortunada de que se me haya dado la oportunidad de cumplir tantos deseos que, sinceramente, creo que soy una de las personas más afortunadas y además apoyada por las personas que me rodean. En el caso de que muriese mañana, el mundo debería saber que sé que he recibido todo tipo de ayudas, oportunidades y apoyo. Estoy muy agradecida.”

Los aprendizajes que reciben los jóvenes, en ocasiones van más allá que una simple clase teórica. La mejor lección que pueden recibir hace referencia a su actitud para afrontar la vida, para desenvolverse en problemas cotidianos y para enfrentarse a cualquiera de las situaciones que les deparará el futuro. Terence Li aprendió perfectamente el sentido de afrontar la vida con actitud positiva en Who Said School’s Easy?; “Después de pasar una semana redactando ensayos y terminar la tarea en mi hogar de San Francisco, me di cuenta de que tenía que cambiar mi actitud en Stanford. El enfoque que le voy a dar a mi vida de ahora en adelante es simplemente sacar lo mejor de mí así que, pase lo que pase sacaré lo mejor de mí. Haré todo lo posible para ser optimista y buscar el equilibrio entre la practicidad y la confianza. Con suerte, mis finales irán a más y futuras batallas reconstruirán mi confianza.”

Las escuelas, generalmente, transmiten conocimientos básicos sobre gran variedad de materias: matemáticas, literatura, historia… Y en cada materia suele intervenir un profesor especializado, de tal manera que existen tantos profesores como asignaturas. Para 826 Valencia todas las materias son válidas en su aspecto escrito, incluso las que hacen referencia a la vida personal. Por lo que la especialización de los profesores no se hace en función de la materia que tratan, sino de la forma de elaborar el texto. El contenido es importante, pero lo es más la forma que adquiere. Gran parte de la práctica está destinada a crear una base sobre la que establecer habilidades literarias, sean cuales sean los textos que se vayan a redactar. En este aspecto el taller de escritura puede presumir de albergar todo tipo de escritos en su Writing Gallery.

A la hora de trabajar, en este caso, de escribir, sirve como contenido algo que para la mayoría no pasaría más que de una anécdota graciosa. “Un gato loco se mira en el espejo, en su reflejo, y posa como si le estuviesen tomando una fotografía. Nada que decir pero sonríe como si fuese un comediante. Alguien, algo le está buscando, pero está totalmente convencido de que es el gato loco más guapo.” La descripción de Jessica Cárdenas en The Twin relata detalles y observaciones realmente originales que van más allá de lo que se puede apreciar cuando un gato se mira en el espejo, si es que realmente en algún momento el gato se vio reflejado a si mismo. Esto quiere decir que se realiza un ejercicio muy completo para la mente. En primer lugar se ejercita la observación, un valor fundamental para el aprendizaje. El paso siguiente requiere un poco de imaginación para interpretar una historia. Y al fin, se llega al proceso de redacción, donde se elabora el texto en el formato indicado.

Como sobre gustos es lo único sobre lo que no hay nada escrito en los talleres de 826, encontramos a otros alumnos que, como si de un Machado imberbe se tratara, afrontan valientes el difícil reto de encontrar las rimas adecuadas y escribir un poema, como hace Arturo Fernández con Las Madres: “Madre querida – Madre adorada – Tu eres mi vida – Prenda sagrada…” Al margen de valorar la construcción de las rimas queda patente que ya se ha creado en este alumno una base métrica adecuada para escribir poesía. Con todo ello, no queda más que seguir ejercitando estos valores. El camino queda trazado en este punto y sólo queda recorrerlo poniendo en práctica estos conocimientos.

El método de enseñanza personalizada consiste en el trabajo individual guiado por el tutor. Esto permite que las indicaciones que reciba el alumno sean las precisas y necesarias. Siendo así que a la hora de elaborar un texto, el tutor advierte de las necesidades que requiere cada trabajo. A medida que los estudiantes van desarrollando sus textos, al mismo tiempo van recibiendo el seguimiento de los expertos para rectificarles los conceptos erróneos. Esto tiene una gran ventaja pues toda idea que va mal encaminada se corrige inmediatamente, de manera que se reducen las posibilidades de que el alumno tenga confusiones.

Los tutores de 826 Valencia no son sólo profesores, son además, expertos. Su trabajo es muy eficaz para los alumnos pero también es admirado por los profesores de éstos que reciben en sus aulas una gran invasión de talento. Sara Williams, profesora de la escuela de Arte Creativo, quedó muy impresionada de la calidad de sus facultades, “Sólo quería agradecer la enorme voluntariedad de vuestro trabajo. Fue increíble tener reunida al mismo tiempo tanta gente talentosa en nuestra clase. Esperamos veros a todos otra vez.” Por lo tanto, también se convierten en maestros de maestros, pues su método muestra a los profesores de las escuelas una buena forma de motivar a sus alumnos. La filosofía de 826 parte de la idea de la voluntad. Para ello es necesario despertar el interés de los alumnos haciéndoles participar en el trabajo. Y éstos disfrutan de un juego a la vez que aprenden. A pesar de tratarse de una clase, difícilmente les resultará aburrida por la novedad que supone la presencia de los tutores y la originalidad de las tareas. En definitiva funcionan como un juego educativo.

Cualquiera que entre en el taller de escritura no tendrá más remedio que agudizar su sentido visual y ejercer la lectura con cualquiera de los muchos ejercicios realizados por los alumnos que desde 2002 han pasado por este museo literario. Pero en el taller de escritura no todo es leer. Una de las actividades que los tutores de 826 han decidido poner en práctica también hace referencia a la narración oral. Después de todo para saber escribir también es necesario saber leer, y si se hace oralmente, la exposición resulta más auténtica. De hecho funcionan del mismo modo; los cuentos que han elaborado en el taller de escritura se convierten en historias narradas en voces de los alumnos. Los relatos que narran los alumnos, al igual que los escritos, no se arrugan a la hora de elegir tema, como ocurre en Ghost Stories Workshop donde los estudiantes disfrutan, como si fuera el día de Halloween, contando historias de miedo. “Un día se fueron mis dos hermanas y mi padre a llevar a mi hermana al trabajo. Mi primo bajaba las escaleras para marcharse y yo me quedé sólo. De repente comencé a oír como si alguien estuviese dando palmas, así que fui a la cocina, pero como no vi nada me volví”.

Cuando se les da la oportunidad de expresarse en público los niños suelen ser muy tímidos. Sin embargo, no suele ocurrir lo mismo con la ambición de sus ideales. “La mayoría de las escuelas públicas van a tener alrededor de 10% cortado de sus presupuestos. Bajo los recortes propuestos, el Distrito Escolar Unificado de San Francisco va a perder alrededor de 40 millones de dólares. Con todos estos recortes al presupuesto, nuestra educación se va a perder. Deben parar los recortes al presupuesto porque sin este dinero no tenemos educación. ¡Sin la educación, no hay futuro!” Así escribe Jessica Hernández en Straight-Up News, un periódico escolar elaborado por los alumnos del colegio Everett, con la ayuda de voluntarios de 826. A pesar de que el contenido político podría insinuar un mensaje dirigido, no se puede evitar sentir cierta simpatía y apoyo al reclamo de la joven redactora. Su artículo adquiere tientes de gran convicción pues la corta edad de quien lo escribe no deja lugar a la duda de sus buenas intenciones.

“Se necesita ayuda en la bahía de San Francisco: crisis de contaminación”, así titulaba la portada Laila Zaidi en Valencia Bay-farer, denunciando la grave situación por la que atraviesa uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad californiana. Su artículo proseguía detallando la situación: “Ahora hay menos cosas que funcionan en nuestra bahía, incluyendo el dragado de mercurio y la falta de lluvia. El mercurio es el primer enemigo en la lista, de acuerdo con el Instituto Estuario de San Francisco y el Programa de vigilancia regional. ¡El Dragado aquí en San Francisco está loco! Se ha dicho que el programa estratégico a largo plazo es prevenir el dragado y coordinar el dumping. El dragado es una cosa muy mala pero, ¿cómo podemos meter la carga en los barcos si la bahía no es suficiente profunda para ello?  Nosotros no lo sabemos, pero estamos intentando detener el dragado.” La publicación es gratuita para los niños. Para su elaboración, cada estudiante elige un tema y tiene varias semanas para desarrollar su artículo. En este caso, los voluntarios expertos son periodistas que guían a los pequeños redactores a desarrollar sus textos.

The Best Nonrequired Reading es otra publicación generada con la colaboración de 826 Valencia que recoge una colección anual de ficciones, ensayos y cómics. Pero aquí no queda la cosa; la comunidad de The Best Nonrequired Reading interactúa con su público (menores de 25 años) al que invita a describir lo que ha leído. El colofón llega con los encuentros de esta comunidad donde se comentan los textos recopilados. “Este cómic es una serie de viñetas vagamente conectadas. Los dibujos son en blanco y negro. Las palabras y los dibujos son simples, las narraciones elegantes. En uno de ellos, por ejemplo, el narrador recuerda cómo él y su hermana estaban tumbados en sus camas una vez cuando eran jóvenes. Ella despertó a media noche y dijo: ‘Levántate, que tenemos algo que hacer.’ Como ella era ‘perfecta e infalible’, él le siguió sin lugar a dudas. La hermana mayor llevó a su hermano al patio a buscar ‘el cadáver de nuestro gran tío Xavier perdido’, un capitán de barco, y un hombre que había sido sepultado con un mapa del tesoro en el bolsillo. En el siguiente cuento, sin embargo, los niños son visitados por un tío: el tío travieso de Manta Ray, que se niega a pasar la noche sólo porque no tiene pijama que se ajusten a su extraña forma del cuerpo.” Se trata de una transcripción del cómic con el que debuta Nick St. John, Further Notes on my Unfortunate Condition.

La despreocupada mente de los estudiantes no les hace pensar en hacer negocio de sus textos, pero para los tutores saben que es un gran paso comenzar desde tan jóvenes familiarizándose con el mundo editorial. Las publicaciones son para los alumnos motivo de orgullo por tratarse de un logro personal, como recompensa al trabajo realizado. Lo que quizás no les haga darse cuenta aún, es que han comenzado a trazar un camino que probablemente les lleve a nuevos encuentros con el mundo literario. Y lo que es aún más importante, se llevan para casa conceptos que difícilmente olvidarán puesto que una experiencia guiada por expertos maestros de las letras asegura un aprendizaje correcto. Por último, el texto impreso servirá de prueba para que en los próximos años quede patente la evolución que han logrado desarrollar.

“Karl es el rey. Él nunca se arrodillará ante ti.” Karl es la nueva mascota en llegar a The Pirate Store, un pez que ya puede presumir de protagonizar varios vídeos que han sido colgados en Internet, donde demuestra sus habilidades nadadoras. Julia de 9 años, es una visitante habitual de la tienda pirata: “Yo estaba totalmente agitada, pero es que Capitán Rick sólo hace las peores cosas. El pez sigue mordiendo a los demás. Uno de ellos no tiene ojos, sólo las cuencas. ¿Se supone que tengo que tranquilizar mis preocupaciones? No importa. Aún así permaneceré en 826 Valencia”. Para los amigos de 826 se establece un vínculo familiar muy fuerte entre voluntarios, tutores y niños, y también de éstos con las mascotas. Es como una sala de reuniones de las letras donde cualquiera que tenga simpatía con el mundo literario o simplemente le guste leer y escribir será bienvenido. El Log de la tienda recoge todo tipo de comentarios y testimonios de todo cuanto sucede, contado, en ocasiones, por los propios clientes:”Tristeza: Hace unos meses, Otka, nuestro querido y respetado pez falleció. Alegría: Tenemos un nuevo pez. Tiene unos ojos muy azulados”.

Todo cuanto rodea a The Pirate Store posee algo mágico que despierta la curiosidad de todos. “Estamos buscando armas”, preguntó un cliente. “Me temo que no tenemos armas”, respondió Dan. La respuesta de Dan dejó francamente perplejo al cliente, “¡¿No hay armas?! ¿Qué clase de tienda pirata es esta?” La nueva respuesta del dependiente causaría mayor sorpresa: “Una que además es un centro de escritores para niños”. Los clientes son los verdaderos protagonistas de la tienda. Por una parte funciona como un negocio donde cualquiera puede comprar los productos que se ofertan: camisetas, pósters, pastillas para los mareos en el mar, tatoos… Por otro es un escaparate para los nuevos autores. Thanks and Have Fun Runing the Country o Show of Hands son dos de las últimas novedades que pueden adquirirse, por 12 y 18 dólares respectivamente. Y es que las publicaciones de los alumnos de 826 Valencia son los artículos más valorados, especialmente por tratarse de jóvenes maestros de la literatura. Los beneficios obtenidos se destinan, en parte, a los tutores y al centro de escritura de 826. De esta manera, todo queda en casa.

Creada para enseñar, los talleres de 826 Valencia imparten casi diariamente cursos destinados a aquellos que quieran participar. “Soy una profesora que os lee desde Denver y sólo quería hacerles saber que es increíble y revolucionaria la idea de este centro de enseñanza. ¡Qué gran manera de que los niños aprendan a expresarse y crecer como escritores!”, reconocía Beth Kenny dirigiéndose a la comunidad de 826. La variedad de posibilidades que se ofrecen sobre estos talleres es tan amplia que es necesario disponer de un equipo de voluntariado con expertos en todos los temas; cineastas, profesores, autores de libros, fundadores de revistas… El resultado es que los alumnos podrán elegir en la elaboración de dibujos animados, libros y debates para desplegar su imaginación con la ficción o la realidad.  Para Scott Lambridis, tutor de uno de los talleres, es una labor muy gratificante: “Durante los primeros 15 minutos de la introducción pensaba ‘No puedo creer que aún siga largando. ¡¿Cuando me voy a callar?’ Estaba seguro de que hablar ante los brillantes ojos de unos 15 semi-confusos niños sería más fácil. Una vez que llegamos a los ejercicios la sensación fue mejor y establecimos un buen ritmo. Ellos reaccionaron mejor cuando en los ejercicios había imágenes y material gráfico. Podría utilizar una de ellas la próxima vez para que funcione el comienzo. Eso eliminaría las miradas vacías”. Para los voluntarios de la comunidad de 826 su trabajo no consiste en transmitir conocimientos a toda costa. La finalidad de su labor es básicamente despertar el interés de los estudiantes en la materia que se pretende enseñar, que se consigue involucrándolos en las clases a través de juegos. Al participar en las actividades, los niños se sienten más motivados por conocer más acerca de los asuntos que se tratan.

Para Dave Eggers, fundador de la comunidad 826, la lectura “es como un tic. O un reflejo (¿tienen los tics y los reflejos significados diferentes?). La realidad es que es una respuesta automática, para la mayoría de los humanos, lo que hace pensar que las cosas están cada vez peor”. Pero profundiza: “Pero cuando se trata de cómo vemos a las personas jóvenes y cómo percibimos el campo de aprendizaje y la enseñanza, este tipo de castigo oral es como una maldición peligrosa de pereza intelectual. Cuando asumimos, como la mayoría de los adultos asumen, que los niños son menos lectores, y menos interesados en los libros, cada vez menos que antes, se llega a un tipo de ignorancia caprichosa, que pone en peligro la educación de los jóvenes. Ninguna de estas funestas hipótesis –que no habrá lectores menores de 18 años y todos los libros quedarán obsoletos en 2020- pueden ser probadas”. Lo que hace Eggers es transmitir la responsabilidad de la educación literaria a los mayores. Si los niños, por muy jóvenes que sean, no quieren leer o escribir, será en todo caso porque no les llama la atención. En definitiva, porque les resulta aburrido, porque no les divierte. Y allá donde una escuela carezca de motivación, llegará la labor del quipo 826; animadores, voluntarios de la enseñanza, maestros de lo escrito y, ante todo, misioneros de las letras.

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