Ganar, ganar, ganar y volver a ganar

¿Os imagináis a Rajoy o Zapatero llegando a Madrid en un autobús descubierto aclamado por una multitud vistiendo sus camisetas?¿Os imagináis a los niños en el colegio jugando a ser Artur Mas o Susana Díaz?

El sabio de Hortaleza popularizó este ambicioso lema en sus arengas a los jugadores antes de cada partido. Con esta frase le recordaba a su equipo el objetivo por el que salían al terreno de juego, más allá de los egos personales de los futbolistas, del espectáculo audiovisual o del millonario negocio. Esa generación de futbolistas aprendió a ganar bajo ese lema, y logró la Eurocopa de 2008 iniciando una exitosa racha de triunfos internacionales.

Lo cierto es que la selección española de fútbol siempre ha contado con muy buenos jugadores, siendo siempre aspirantes a lo máximo. Y no es menos cierto que los éxitos deportivos no están llegando solamente en fútbol. Rafa Nadal y la Armada española; Marc Márquez, Lorenzo y Pedrosa; Pau Gasol y los ÑBA; las chicas de natación sincronizada, Mireia Belmonte, Fernando Alonso, Alberto Contador, Balonmano, Waterpolo, Fútbol sala…

luis-aragones-la-reina-sofia-y-el-rey-juan-carlos-y-jose-luis-zapatero-en-la-final-de-la-eurocopa-de-2008-169582_w1000España sabe lo que es ganar, ganar, ganar y volver a ganar, en lo que a deporte se refiere. Unos, presumen de ello con orgullo; pero otros, lamentamos que ese talento no se contagie a otros sectores.

La clase política no disfruta en la actualidad de lo que podríamos decir buena reputación, sin embargo, no hay mucha diferencia en cuanto a la mentalidad ganadora que poseen los deportistas. Políticos y deportistas lucha por el mismo objetivo, que no es otro que ganar. Cada uno gana lo que le toca: partidos, carreras o dinero. Ganan lo que su profesión considera como objetivo cuando saltan al terreno de juego.

Cuando un deportistas salta al terreno de juego sabe que su objetivo es marcar más goles, meter más canastas o llegar el primero, pero ¿a qué aspira un político? ¿Acaso bajar el paro le va a colmar de trofeos?¿Os imagináis a Rajoy o Zapatero llegando a Madrid en un autobús descubierto aclamado por una multitud vistiendo sus camisetas?¿Os imagináis a los niños en el colegio jugando a ser Artur Mas o Susana Díaz? A lo mejor si eso ocurriese los políticos se esforzarían en cumplir honradamente sabiendo que son referentes para millones de niños.

Los políticos son tan ambiciosos como los deportistas. La ambición nos lleva a luchar por mejorar, al deseo de superación y de llevar al límite nuestras posibilidades para que seamos mejores. Si queremos que una persona se implique en sus logros profesionales, habrá que asegurarse que reciben su justa recompensa. Quizás sean unos sinvergüenzas, tengan sueldos desorbitados, trabajen poco y ganen mucho… quizás, pero también quizás no reciben el incentivo que necesitan. Querido Luis Aragonés, allá donde estés, vuelve y recuérdele a estos para qué van a saltar al terreno de juego.

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