Me voy de casa

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Es un dicho popular empleado en numerosos aspectos de la vida y que se cumple en todas las épocas de la evolución humana. Y se seguirá cumpliendo.

Como fiel seguidor del baloncesto y del deporte español, el ejemplo que me ocupa e indigna no puede ser otra que la del baloncesto español; cutre y copia triste del modelo futbolístico. Cierto es que a nivel de selecciones, tanto en fútbol como en baloncesto, el éxito está siendo máximo, y en ambos deportes estamos disfrutando de los mejores logros de la historia del deporte español.

Pero lo que para mi es todo un fracaso es la competición nacional. La liga ACB nos trae en las últimas temporadas una decepcionante competición en la que al final, el título terminan disputándolo los dos mismos equipos que lo hacen en la Liga de fútbol.

No se si soy el único que considera este hecho rematadamente ridículo, a la par que aburrido. Entiendo que para aficionados madridistas y culés será un ‘como tiene que ser’, pero creo recordar que tal como me enseñaron mis maestros Pepe Montero y Pepe Corrales, al baloncesto, ni se juega con los pies ni marcando goles.

El baloncesto es otro deporte que se juega en otro tipo de terrenos, con otros jugadores, otras reglas…incluso el resto de equipos son otros. Pero Madrid y Barça no. Como diría el otro, yo me pregunto, ¿Por qué? ¿Acaso no hay suficiente con la Liga, la Champions, la Copa del rey, la Supercopa y protagonizar el 90% de la información deportiva?

Me gusta ser comprensivo y esforzarme en entender que cuando un colectivo disfruta de algo, debe seguir consumiendo opio mientras haya. Pero en este caso, este opio lleva a la sobredosis. Madrid y Barça han sido, son y serán siempre todo en el fútbol. Y esta bien que así lo sea mientras sea lo que quiere el Pueblo. Sin embargo, que se haga lo mismo para que en el monopolio baloncestístico se repartan todo el pastel los mismos, no es justo ni necesario.

Baloncesto es el Estudiantes y la escuela Ramiro de Maetzu, Juventud de Badalona, Baskonia, Unicaja y su charanga… No soy especialmente amante de mantener a toda costa las tradiciones baloncestísticas, aunque en las últimas temporadas la competición de baloncesto español se ha convertido en lo mismo que la tradición futbolística.

Recuerdo un año en el que la final de la ACB la disputaron TAU y TDK Manresa; sonaban jugadores como Chichi Creus, Alston, Bennet, Espil o un joven Garbajosa, siendo el título para los manresanos. Hoy día se hace impensable que no esté Madrid o Barça en la final, de hecho, desde la temporada 2005-06 siempre ha estado uno de los dos en las finales ACB.

Lógicamente, mi interés termina emigrando a Estados Unidos, donde el dinero para construir un equipo es secundario porque impera el mérito y habilidad de Generals Manager para diseñar plantillas y la exigencia de la competición hace que sea muy complicado pronosticar resultados.

Quizás sea exagerado pretender que la ACB sea como la NBA. De acuerdo. Fijémonos en Europa; en Italia encontramos a Armani Jeans de Milán, Virtus de Bologna, Montepaschi de Siena o Pallacanestro Cantú; en Turquía Efes Pilsen de Estambul, Ulker de Fenerbache, Galatasaray o Besitkas de Estambul; en Rusia Khimki; en Lituania el Zalgiris; en Alemania Alba de Berlín…son algunos de los equipos más importantes de Europa, y ninguno de ellos son secciones agregadas a un club de fútbol. No existe un Bayern de Munich en baloncesto, ni un Inter de Milan, ni un Liverpool o Manchester United.

Estos datos muestran un hecho diferenciador del resto de Europa del que no creo que debamos sentirnos especialmente orgullosos. Pero aún hay algo que me preocupa más, y es que cada año, las diferencias presupuestarias entre Madrid y Barça y el resto son aún mayores por lo que cada años, las plantillas de estos dos equipos congregarán mejores jugadores para mejorar sus plantillas y diferenciarse más del resto.

“Papa, Mamá, me voy de casa”, eso dije cuando me fui a la Universidad. Ya independizado, hoy les digo lo mismo a los directivos de las competiciones nacionales. Quiero ver competitividad, que cada año haya 3 o 4 equipos candidatos al título, que ningún equipo sea capaz de ganar el 90 por ciento de los partidos de liga regular, que los jugadores con talento estén repartidos por la mayor cantidad de clubes… y así podría llevarme un buen rato.

Ya me he dado cuenta que exigir no sirve de nada, y que como la audiencia es soberana, en España habrá siempre lo mismo. No me importa, la globalización tiene soluciones para mi, yo cambio de canal y veré lo que realmente me interesa, competitividad; me voy a la NBA.

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